6 pasos para pasarte a la dieta Paleo

Después de un montón de horas de lectura sobre la dieta paleo, teoría e incluso recetas, llegó la hora de la verdad. ¿Ahora como pongo yo esto en práctica en mi día a día? 

Veamos unos pasos básicos para iniciarte verdaderamente en la dieta paleo.

Adiós paquetes, hola comida de verdad

Seguramente ya tengas claro que para seguir la dieta paleo debes alejarte al máximo posible de la comida procesada. Esto hace referencia a toda la comida empaquetada. Seguramente en tu cocina delante de los armarios, de la nevera pensando qué haces con toda esa comida.

Está completamente en tu mano deshacerte por completo de esta comida o comprometerte que una vez que hayas ido acabando con ella no volverás a reponerla.

Depende de tu forma de enfocar los cambios, si eres una persona más drástica o funcionas mejor haciendo cambios de forma gradual. Eso sí, te tienes que comprometer a no compar alimentos que vienen empaquetados ya que son siempre alimentos procesados.

¿La mejor forma de no comer algo que no quieres comer? No comprarla.

Demasiado fácil y obvio, pero cuanta gente compra Donuts para cuando algún día me apetezca y darme el capricho… pues ese día tarde o temprano llegará.

La comida de verdad se vende por quilos, o cuartos de quilo o similar. Evidentemente que nos referimos de forma general. La mayor parte de tu alimentación será carne, pescado, huevos, verdura, fruta, semillas, frutos secos… aunque haya alguna lata de conserva, será lo mínimo. 

Por lo tanto, adiós a las galletas, a las cocacolas, a las patatas fritas, a los snacks, a la comida cocinada, a la bollería, chocolates, pastas, yatecomosytedejodecomer…

Cambia el aceite que usas

Las grasas de los aceites son una buena fuente de grasas necesarias para nuestras células. Esto es siempre y cuando los aceites sean de buena calidad y evitemos los que son altamente procesados.

Aceites no recomendados

Aceite vegetal, aceite de canola, aceite de palma, palmón o palmiste, aceite de soja, margarinas, cualquier aceite que se mencione como hidrogenado o parcialmente hidrogenado.

Aceites sí recomendados

Aceite de oliva virgen extra, aceite de coco, aceite de aguacate, mantequilla ecológica de vacas alimentadas al aire libre.

El primer paso era deshacerte de todos los productos empaquetados, elaborados. Si no te has deshecho de ellos a la primera de cambio, revisa los ingredientes. Si contienen algunos de los aceites nos recomendados, es el momento de decir adiós definitivamente a ese producto.

Adiós a los cereales y la soja

El pan sin duda es una de las cosas que probablemente más gente hecha de menos. Y está en esta lista de cambios por un motivo muy importante: el gluten y los antinutrientes de los cereales pueden alterar el buen funcionamiento de tu sistema digestivo.

Además, a partir de los cereales y las harinas los productos que se obtienen suelen ser alimentos altamente procesados (recuerda el punto número uno) que además suelen incorporar aceites de los que no nos convienen (punto número 2).

La soja puede alterar la correcta función endocrina y de nuevo suele incluirse en productos muy procesados y altamente azucarados que queremos evitar.

Elimina: harina de trigo, harina de trigo integral, harina de trigo enriquecida, harina de trigo hidrolizada, cebada, centeno, avena, quinoa, maíz, espelta… o cualquier otro cereal. Pastas, panes, cereales, bollería, crackers, galletas… salsa de soja, proteína de soja, proteína de soja hidrolizada.

Cambia por:

(en el blog hay muchas ideas de recetas que pueden ir ayudándote a la transformación, haciendo que sea un poco menos complicado el proceso de adptación. Como por ejemplo esta receta de pan paleo.

De primeras los cambios no te parecerán buenos, no es fácil deshacerse de los panes en general cuando hoy por hoy el consumo está tan extendido. Te diré que el esfuerzo merece la pena y que tu salud te lo agradecerá enseguida.

No necesitas endulzarte

Uno de los pilares en los que se basa la dieta paleo es en la regulación de los niveles de azúcar en sangre. Es una de las cosas en las que debes centrar tus esfuerzos porque juega un papel muy importante desde la regulación de las hormonas, al colesterol pasando por los niveles de energía.

Consumir alimentos procesados con azúcares añadidos en cualquiera de sus formas, no te ayudará a mantener estables esos niveles de azúcar.

Elimina: azúcar blanca en cualquier forma (granulado, glassé…), agave, sirope de maíz, edulcorantes de cualquier tipo (aspartamo, sucralosa…).

Reemplaza por: fruta fresca y entera, fruta seca, batidos a base de fruta fresca, frutas maceradas en casa y dátiles. Ojo con los zumos, no te pases.

Con control puedes consumir miel, azúcar de coco, hoja verde de stevia. El objetivo final es no tener que añadir dulzor a lo que cocines y que aprendas a saborear el propio alimento de forma natural. Es decir, a la larga deberías poder consumir el café solo sin añadir nada extra que lo endulce aunque sea de los de “consumo controlado”. Si el sabor del café solo no te gusta, es que ¿quizás no te gusta el café?

Revisa los lácteos

Muchas personas tienen problemas para digerir correctamente los productos lácteos. Aún así hay ciertos tipos de lácteos como el yogurt o los quesos blandos, que son más fáciles de digerir que por ejemplo la leche o los quesos curados.

Si tienes problemas con la digestión deshazte de: leche, natas (cocinar o repostería), quesos (blandos, curados, de untar…), yogurt, proteina whey, caseína, leche en polvo, mantequilla… y no queremos optar por las versiones “sin lactosa” de estos alimentos porque son productos altamente procesados en los que mediante su elaboración han retirado la lactosa y han añadido cualquier otra cosa que no nos interesa para mantener el producto apto para el consumo.

Opta por: leche de coco (sin azúcares añadidos, cuantos menos ingredientes mejor), leche de almendras (mismas características), levadura nutricional, proteínas de huevo o vaca.

No necesitas legumbres

Pero si toda la vida nos han dicho que eran sanas las legumbres. Si aún te has quedado en este punto tienes que leer aquí para entender que quizás no es del todo cierto.

El tipo de carbohidratos presentes en las legumbres causan disfunción gástrica, gases, hinchazón, pesadez…

Elimina: judías, garbanzos, lentejas, harinas de legumbres, humus de garbanzos…

Recuerda tus posibilidades infinitas con verduras: varía en función de la estación pero aprovecha cada momento del año para consumir verdura fresca y de temporada, coliflor, calabaza, patatas, boniatos… cocina el humus con coliflor.

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