Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento

Estamos en el siglo XXI, hemos cambiado nuestros hábitos y hemos normalizado algunas costumbres que si las enseñáramos a nuestros bisabuelos se echarían las manos a la cabeza.

Curiosamente si decides hacer algo “diferente” a lo que hace la mayoría te hará ser el raro/a.

Hábitos como:

  • comer rápido,
  • comer más de lo que necesitamos,
  • comer cualquier cosa ya preparada para evitar el proceso de compra, preparación, cocción, limpieza…
  • comer a gusto del paladar totalmente distorsionado debido a continuos excesos…
  • comprar a ciegas lo que nos han vendido por la televisión como conveniente o incluso sano (aunque no lo sea nos lo creemos y no lo cuestionamos porque lo dicen en la tele)
  • comer mientras realizamos otras tareas a la vez, dejando en un segundo plano la necesidad de poner todos los sentidos mientras comemos.

Enfermedades por mala alimentación

Y parece que aún no vemos la relación directa y clara con otras tantas cosas que nos pasa hoy en día:

  • más alergias,
  • más intolerancias,
  • más enfermedades,
  • peor calidad de vida a causa del estrés, la ansiedad, descansar mal, sentirse mal…

Parece que avanzamos rápido en esta sociedad y que evolucionamos sin freno pero en el camino nos hemos olvidado cosas que eran básicas para nuestra salud.

enfermedades causadas alimentacion

Tenemos la percepción de que hay que comer porque el cuerpo te lo pide, es una necesidad, pero no basta con abrir la boca y comer cualquier cosa. Esto lo tenían claro hace años:

Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento – Hipócrates

Pero parece que nosotros nos hemos olvidado y comemos en exceso, comida que suele ser altamente industrializada y que ha sido tratada químicamente.

Comemos alimentos (si así se les puede llamar) altamente refinados y adulterados.

Ingerimos altas dosis de azúcar, de sal, de grasas trans que se quedan en nuestro organismo de forma tóxica.

Nuestro cuerpo tarde o temprano acusa este maltrato y desarrolla enfermedades.

Nosotros mismos nos enfermamos porque hemos dejado de lado el valor de lo que metemos en nuestro cuerpo.

Paleo o no, come comida de verdad

No importa la etiqueta que usemos. Sabéis que soy fiel seguidora de la dieta paleo hace años pero para mi es una forma de referirme a una dieta alejada de procesados que recurre a alimentos con nutrientes de verdad.

No importa si sigues la dieta primal, si dices que comes comida real… Lo importante es escoger aquello que va a fomentar nuestra salud y no que va a restarnos.

Y de alguna manera poner esto en la práctica quiere decir:

  • Comer alimentos que son nutritivos y que aportan a tu salud. Esto grupo de alimentos se refieren a carnes, pescados, huevos, fruta, verdura de calidad.

un desayuno Paleo

  • Evita alimentos procesados. Este grupo de alimentos a pasado a ser algo normal en nuestro día a día, pero escoge bien cuando hagas la compra. Evita por encima de todo comprar algo que viene empaquetado y estarás cumpliendo con este punto.
  • Cocina de manera que mantengas las propiedades de los alimentos y no los abrases. Por ejemplo más cocina al vapor y de cocción lenta. Menos planchas a fuegos muy altos, barbacoas y fritos.
  • Disfruta de la comida y del tiempo de la comida. Es lo más normal del mundo comer mientras miras la tele, repasas el Instagram o respondes un e-mail. Mereces concentrarte en lo que estás haciendo en ese momento, que es comer y saborear los alimentos. Comer engullendo sin darte cuenta de lo que estás comiendo es una forma de empezar ya mal la digestión.
  • La mejor hidratación es el agua. Nada de agua con sabor a no sé qué, ni bebidas con stevia, ni zeros, ni lights. No hay nada mejor que el agua, nada puede remplazarlo. En el caso que quieras saborizar el agua, hazlo tú. Añadiendo fruta y hierbas aromáticas para aportar sabor y evitar los químicos que las bebidas del supermercado incluyen.
  • Aunque sigas una dieta sana, recuerda que alimentos son los principales para estar sano y fuerte. No recurras a la repostería aunque sea “sana” demasiado a menudo, simplemente no tiene sentido.
  • Todas las comidas del día son igual de importantes y te mereces sólo comer lo mejor sin importar la hora del día. Para desayunar, es tan sano comer lo que comerías o lo que cenarías. No tienes que consumir los cereales light, con la leche desnatada, y un café con sacarina. Recuerda, comida de verdad sea el momento que sea del día.

Y claro que habrán días que no seas perfecto, y que comas fuera de casa y te tomes un postre, o que estés paseando y quieras un creppe.

Pero lo que nos va a convertir en personas sanas es el día a día. Y cada día tenemos muchas oportunidades para hacer una buena elección o una no tan buena. La suma de cada pequeña decisión marca el resultado.

Escoge por tu bien.