Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento

Estamos en el siglo XXI, hemos cambiado nuestros hábitos y hemos normalizado algunas costumbres que si las enseñáramos a nuestros bisabuelos se echarían las manos a la cabeza.

Curiosamente si decides hacer algo “diferente” a lo que hace la mayoría te hará ser el raro/a.

Hábitos como:

Enfermedades por mala alimentación

Y parece que aún no vemos la relación directa y clara con otras tantas cosas que nos pasa hoy en día:

Parece que avanzamos rápido en esta sociedad y que evolucionamos sin freno pero en el camino nos hemos olvidado cosas que eran básicas para nuestra salud.

Tenemos la percepción de que hay que comer porque el cuerpo te lo pide, es una necesidad, pero no basta con abrir la boca y comer cualquier cosa. Esto lo tenían claro hace años:

Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento – Hipócrates

Pero parece que nosotros nos hemos olvidado y comemos en exceso, comida que suele ser altamente industrializada y que ha sido tratada químicamente.

Comemos alimentos (si así se les puede llamar) altamente refinados y adulterados.

Ingerimos altas dosis de azúcar, de sal, de grasas trans que se quedan en nuestro organismo de forma tóxica.

Nuestro cuerpo tarde o temprano acusa este maltrato y desarrolla enfermedades.

Nosotros mismos nos enfermamos porque hemos dejado de lado el valor de lo que metemos en nuestro cuerpo.

Paleo o no, come comida de verdad

No importa la etiqueta que usemos. Sabéis que soy fiel seguidora de la dieta paleo hace años pero para mi es una forma de referirme a una dieta alejada de procesados que recurre a alimentos con nutrientes de verdad.

No importa si sigues la dieta primal, si dices que comes comida real… Lo importante es escoger aquello que va a fomentar nuestra salud y no que va a restarnos.

Y de alguna manera poner esto en la práctica quiere decir:

Y claro que habrán días que no seas perfecto, y que comas fuera de casa y te tomes un postre, o que estés paseando y quieras un creppe.

Pero lo que nos va a convertir en personas sanas es el día a día. Y cada día tenemos muchas oportunidades para hacer una buena elección o una no tan buena. La suma de cada pequeña decisión marca el resultado.

Escoge por tu bien.