Esa grasa de la barriga

¿Sabías que la grasa de la barriga es una de las más difíciles de quemar? Sí sí, pero espera este post te va a interesar porque no es imposible tampoco…

Existen dos tipos de grasa abdominal: la subcutánea que es la que está justo debajo de la capa de piel y la visceral que es la que está más profunda en nuestro cuerpo, básicamente alrededor de nuestros órganos vitales.

La combinación de comida inapropiada y la falta de una rutina de ejercicio físico son básicamente las causas más comunes para este acumulo de grasa en el abdomen.

Sin dejar de lado que el estrés que también puede afectar negativamente e influenciar este exceso no deseado.

Además de que no es estética la barriguilla, lleva de trasfondo ligado con ella ciertos problemas de salud. Si el diámetro de tu barriga es superior a 88cm en mujeres y 102 en hombres entonces estás incurriendo en unos problemas más serios de salud.

El exceso de grasa es un causante directo de hipertensión ya que las arterias y venas se vuelven más rígidas y la grasa las obstruye haciendo que la circulación sea más densa y lenta.

Esto puede traer consecuencias que acabarán derivando en una enfermedad cardiovascular. Además también es una causa directa de infarto y de ictus cerebral derivado de la hipertensión y de la presión que sufre todo el sistema circulatorio.

La diabetes también puede derivarse de este exceso de lípidos (grasas), y es que nuestro cuerpo empeora el metabolismo de los azúcares y la creación de insulina que regule los niveles de azúcar en sangre.

Para evitar estas situaciones y cumplir con tu objetivo de reducir esa grasa en el abdomen,

– Asegúrate de que descansas como es debido, por lo menos tus 7-8 horas de sueño cada día.

– Comes de forma equilibrada incluyendo alimentos con un alto índice de fibra (frutas y verduras cumplen con este requisito, deben ser abundantes en tu dieta).

– Haz ejercicio aeróbico durante 30 minutos al menos, unas 4 veces por semana.

Reduce los refrescos (incluyendo los “zero”, “lights”, “sin azúcares”, bla bla bla), productos con altos contenidos de azúcar, comida basura, fritos y demás empaquetada y procesada en general.

No olvides que además debes de ser paciente y consistente para apreciar los resultados. Así que si recapacitas sobre lo leído, te darás cuenta que si dejas este objetivo para la llamada “operación bikini” seguramente no consigas ese vientre plano para la hora de ponerte el bañador.

No desperdicies el tiempo y la salud en hacer “operaciones raras”, y atrévete a ir readaptando tus hábitos por algunos más saludables para poder ir viendo en ti los cambios que deseas.