Lo que esperan de ti

Aquí un post un poco más diferente de lo que acostumbráis a leer, pero estate atendo porque puede ser uno de los que leas de los que saques más provecho.

Desde bien pequeña como buena estudiante se esperaba de mí que me sacara una buena carrera, esperaban que consiguiera un trabajo en una empresa grande, una multinacional o algo así.

Uno de esos trabajos de los que un padre se siente orgulloso cuando lo dice. De esos que entras a las 8 de la mañana y sales a no sé qué hora porque tienes mucha responsabilidad y bla bla bla.

Se esperaba que tuviera buena presencia, que llevara ropa buena, tacones y esas cosas.

Una mujer con poder, una mujer de éxito. Me insistieron en que había que alcanzar lo más alto, costara lo que costara para tener éxito en la vida.

Una competición constante para ser lo mejor. 

Me hicieron creer que eso era lo mejor para mí.

Así que sin saber lo que yo quería por mí misma, y convencida de que recibía los mejores consejos; pasé por el aro y me inicié en la univerdidad. ¿Diplomatura o Licenciatura? Licenciatura sin duda, cuanto más mejor siempre Anabel. 

Me obligué a que me gustara la carrera, una carrera a la que le dediqué tantas horas inútiles hasta desgastarme.

Me obligué a que me gustara el trabajo de los tacones y el rímel. Me conformé a llegar a casa del trabajo sin tener ilusión de que arrancase un día más.

Pero todo lo hice con el profundo convencimiento de estar cumpliendo con las expectativas que estaban depositadas sobre mí.

Con lo que esperaba de mí, lo que esperaban mis padres, mis amigos, mi pareja, la sociedad en general…. porque me quieren y quieren lo mejor para mí.

Pero yo no he escogido lo que vosotros queréis de mí. Dejad que yo viva mi vida. - piopialo          

Lo siento, ¡esta vida no es para mí!

¿Pero qué pasa si no me gusta esta vida que se supone que es de éxito, si mi éxito se halla en otro sitio?

Un día pude darme cuenta de que quizás valía la pena seguir el significado que para mí tiene la vida, y si no por lo menos intentar descubrir por mí misma el verdadero sentido de la vida, lo que la convertiría en una vida llena.

Y un día tuve el valor para decir hasta aquí.

Pues a la mierda el trabajo de los tacones y a la mierda con el ese jefe que poco me valoraba; que se quede con el trabajo de mierda también.

Adiós a la vida de éxito, prestigio y a la “buena vida”. Que se la queden otros, para quienes la quieran, porque yo ya sé que no la quiero, me voy lejos muy lejos.

Un cambio de aires puede hacerte descubrir tu pasión.

Adiós a todos, me voy a descubrir qué es lo que yo puedo esperar de mi misma.

A ponerle sentido a mis días buscando mi vida de éxito. Ya no hago más lo que otros esperan de mí, siento disgustaros pero es como un fuego que arde dentro de mí.

Me voy a buscarme la vida a Australia, a llorar y a reír con lo que yo quiera, a trabajar de camarera, a trabajar en un gimnasio, donde sea.

A encontrar mi éxito en la vida, sin juicios. A viajar tan lejos como pudiera, a ver otros mundos, a pensar de otra manera, a olvidar lo que me enseñaron para aprender de nuevo.

A seguir mis sueños, mis locuras y mis deseos. A fracasar y empezar otra vez con mis proyectos.

Y encontré mi pasión…

Y he encontrado la mejor vida, mi verdadera vida de éxito.

Antes de abrir los ojos me suele doler todo, señal de haber estado entrenando bien, ese dolor que me gusta. Es lo primero que siento por las mañanas.

Me levanto con ganas y agradecida de abrir los ojos un día más porque me gusta mi vida. Con ilusión y con moño en la cabeza con suerte si no con todos los pelos locos, arranca el día con ilusión. Sin excusas para no hacer ejercicio, con ganas de ir para aquí y para allí y de hacer cosas.

No hay tacones ni rímel la mayoría de días, solo cuando yo quiero. Y hay mucho de las cosas que me hacen sentir útil, fuerte y capaz.

Mucho deporte y mucha satisfacción de llegar a otras personas desde mi posición privilegiada en las redes y a animarles a que vivan mejor.

Porque tú te lo mereces, hacerlo todo por ti mismo y para ti.

Aprender a poner el “yo” primero, y contagiar de tu alegría a los demás y entender que alterando el orden de los factores sí se altera el producto.

Que pretender cumplir con los demás no funciona, que debes comenzar por ti aunque sea muy lejos del estereotipo que habían creado de ti sin tu saber nada.

Ese estereotipo no lleva el pelo rapado, ni un aro en la nariz, pero yo sí. ¿y qué?

Yo soy feliz, ¿no es ese el mayor de los éxito que puede alcanzar un ser humano? ¿qué sentido tiene que estemos en este planeta si no es para vivirlos como nosotros queremos?

No es por ser dramática, pero te recuerdo que los días pasan y no vuelven. Te recuerdo que estamos aquí solo una vez, merece la pena que intentes hacerlo como tu quieras.

 

¡Vive tu vida!

Y aunque tengas miedo, te miento si te digo que yo no tuve dudas, miedo y quise echarme atrás. Por como pudiera resultar, por como afectaria a mi familia.

Pero al final de todo, quien te quiere entiende que solo importa que tú seas feliz porque ese es el verdadero sentido de la vida, el verdadero éxito.

Y me reafirmo, que no, no pasa nada porque no cumplas con las expectativas de los demás. Ya entendí que es al contrario, que sí pasa cuando no cumples las tuyas propias.

Pregúntate qué es lo que haces tú, ¿ya sabes multiplicar?