Mira atento la etiqueta

Sé que este post contiene un vocabulario un poco más técnico de lo habitual, pero es interesante que aprendamos algunas cosas básicas con importante repercusión para nuestra salud.

A continuación están enumerados 3 cosas que debemos vigilar para intentar evitar consumir a toda costa:

  1. Las grasas trans obtenidas a través de un proceso de hidrogenación. Estas grasas son utilizadas básicamente para extender la caducidad de los alimentos es una sustancia nada recomendable para que la consumas. Normalmente se hayan en comida rápida que ha sido frita, en alimentos que se ha usado la margarina o con aceites vegetales hidrogenizados. Estudios han demostrado que este tipo de grasas aumentan el colesterol LDL (conocido como el malo) y hace disminuir el nivel de colesterol HDL (conocido como el bueno). De manera que acaban haciendo más grande el riesgo problemas de corazón; además de contribuir a incrementar inflamaciones, diabetes y otros problemas de salud.
  2. El jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) es un edulcorante altamente refinado. Se halla en prácticamente toda la comida procesada. Según estudios recientes es uno de los principales motivos que hacen que la gente se engorde rápidamente, más que cualquier otro ingrediente. A la vez también aumenta el LDL (colesterol malo) y contribuye al desarrollo de la obesidad, la diabetes entre otros aspectos perjudiciales.  Este componente se suele encontrar en los refrescos, en la mayoría de la comida preparada, en las golosinas, en los yogures con sabor añadido, en algunos aliños de ensaladas, en latas de verduras y en cereales.
  3. Los edulcorantes artificiales: sucralosa, aspartamo y sacarina. Para ponerlo fácil es casi cualquier edulcorante que se suele vender, y esto incluye aquellos que dicen que no aportan calorías. No debemos de dejarnos engañar por eso, porque que aunque no nos aporten calorías son perjudiciales para nuestra salud. Y es porque estos componentes químicos son carcinógenos, neurotoxinas. Los estudios demuestran que estas sustancias provocan antojos de dulces y pueden confundir a tu cuerpo haciendo que no sepa reconocer las verdaderas calorías que contienen los alimentos dulces conllevando a la larga la obesidad. Los dos ingredientes principales del aspartamo estimulan la producción de insulina y esta hormona tiene la función de almacenar grasa. En grandes dosis incluso puede hacer disminuir los niveles de serotonina. Para que lo entiendas, la serotonina es un neurotransmisor que le dice a tu cuerpo cuando te encuentras lleno para que pares de comer. Ahora te puedes imaginar que pasa entonces, esta situación te conduce a una ganancia de peso.Por si fuera poco, estos edulcorantes artificiales pueden provocar una amplia variedad de dolencias como son tumores cerebrales, enfermedades como linfoma, diabetes, esclerosis múltiple, Parkinson, Alzheimer, fibromialgia y fatiga crónica. Trastornos emocionales como depresión y ataques de ansiedad, mareos, dolores de cabeza, náuseas, confusión mental, migrañas, y convulsiones. Se encuentra en casi todos los alimentos etiquetados como dietéticos, o sin azúcar, incluyendo refrescos, postres, chicles sin azúcar, edulcorantes, cereales y suplementos vitamínicos.

Esto empieza a ponerse bastante serio. Lección del día: hay que cuanto más natural y menos procesada sea la comida que compremos, más probabilidades tenemos de estar haciendo una buena elección.

Y siempre debemos revisar el etiquetado de lo que compramos para tener conocimiento de lo que nos llevamos a la boca. Sin que o supiéramos con anterioridad, podríamos estar comprando alimentos que son perjudiciales para nuestra salud.

E insisto como siempre. No nos va a matar que consumamos esporádicamente alguno de estos componentes, pero debemos intentar minimizarlo al máximo por nuestra salud.

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