Qué pasa cuando te saltas la comida

En un intento tonto por adelgazar, muchas personas deciden cortar de golpe la ingesta de alimentos. Por ejemplo, eliminando una toma de comida.

En particular, se suele escoger el desayuno que es cuando la gente se siente con mayor fuerza de voluntad…

Saltarse una comida puede causar grandes estragos en tu salud. Investigaciones han comparado sujetos que comían 3 veces al día con otros que comían sólo una vez una gran cantidad.

Los resultados de las pruebas demostró que los que se saltaban la comida tenían altos niveles de glucosa en ayunas y una respuesta a la insulina lenta.

Ambas circunstancias son posibles precursoras de diabetes si este mal hábito se extiende a lo largo del tiempo.

Saltarse la comida afecta a tu capacidad de concentrarte, tomar decisiones e incluso hacer deporte de manera efectiva.

Cuando te saltas una comida estás privando a tu mente de nutrientes por un tiempo demasiado largo ya que no comer tiene consecuencias directas en los niveles de glucosa.

El alimento básico del cerebro es glucosa así que sin ella ya te puedes imaginar cómo debe trabajar tu mente.

Algunos signos evidentes de que debes comer inmediatamente son: mareos, confusión, sueño, debilidad, ansiedad… Ninguna de estas sensaciones parece agradables así que no te expongas tú solito a esta panorama.

Saltarse la comida es una decisión estúpida y errónea si tu objetivo es perder peso. Además muchos empiezan con gran fuerza de voluntad pero a medida que avanza el día esa voluntad de ayuno desaparece y se convierte en gula, empeorando aún más la situación.

No comer cuando toca y simplemente dejar pasar el tiempo hasta la siguiente toma no te aporta ningún beneficio. Saltarte la comida es decirle a tu cuerpo, “conserva lo que tienes porque no sabes cuándo vas a volver a tener comida”.

Así que de forma eficiente tu cuerpo decide conservar la grasa por encima de todo para asegurarse su supervivencia. Acumular grasa parece que no va mucho con lo de perder peso ¿no?

La reacción del organismo ante una ingesta inadecuada de energía es la de reducir el tejido activo, el que necesita calorías y éste es el músculo. Esto lo hace con la finalidad de ajustarse a la carencia de nutrientes que tu le estás provocando.

A efectos prácticos, menos músculo equivale a un metabolismo que funciona de manera ralentizada, y a simple vista tampoco parece que esto vaya demasiado bien con el objetivo de perder peso ¿no?

No hay excusa para salarse la comida. Cuando te despiertes, asegúrate de que desayunas algo en el plazo máximo de una hora. No permitas que pasen más de 4 horas de comida a comida.

Que tengas poco tiempo para preparar la comida no es motivo suficiente, prepara lo que necesitas con antelación para asegurarte de que evitas esta situación por encima de todo.

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