A qué situación nos lleva hacer dieta

Para empezar debemos de tener claro que no consiste en perder peso, si no que en realidad lo que se debería buscar es una disminución de la masa grasa corporal.

De ahí que las básculas convencionales tampoco no deban tomarse como la única forma para estimar nuestra evolución si nuestro objetivo es perder grasa.

Nuestro cuerpo tiene una composición corporal que se divide en masa magra y en masa grasa. La masa magra son por ejemplo el músculo, el esqueleto, el corazón y otros órganos.

La masa grasa a la vez de divide en grasa de almacenamiento y grasa esencial que como su propio nombre delata es un componente esencial del cerebro, los nervios, la médula ósea, el tejido cardíaco y las membranas celulares, sin los cuales no podríamos vivir.

Lo más común es pensar que una dieta baja en calorías es el modo más efectivo para perder peso y grasa pero no es cierto. Además de ser un proceso desagradable en el cual se sufre hambre sin necesidad, mal humor, cefaleas, falta de energía y demás; resulta que este método lejos de ayudarte va a perjudicarte.

Es así porque cuanto menos se come, más difícil acaba resultando mantener el peso. Las dietas mal configuradas generan un déficit energético severo que aunque en un principio se pueda traducir en una reducción del peso total hace que a largo plazo no sea sostenible.

De hecho, conllevan que el cuerpo disminuya su volumen de masa muscular ya que este es un tejido activo y el cuerpo de forma adaptativa a esta restricción calórica decide disminuir masa muscular. Y es ahí donde empieza el problema.

Al disminuir uno de los dos elementos de la composición corporal sucede que cada vez el porcentaje de masa grasa (que no ha variado prácticamente) es mayor respecto a la totalidad del peso que se ha visto reducido.

En consecuencia un porcentaje de grasa mayor y de músculo menor acaba inevitablemente en una ralentización del metabolismo. A efectos prácticos esto quiere decir que nuestro cuerpo cada vez necesita menos calorías diarias para su funcionamiento.

Desgraciadamente esta espiral en la que cada vez hay que comer menos, puede ser precursora de trastornos alimenticios que ponen en serio riesgo la salud del individuo.

Hay mucha gente que tras hacer dietas, volver a ganar el peso, hacer otra dieta y sucesivamente han desarrollado una relación insana con la comida.

La mejor opción pasa por una dieta equilibrada y hacer ejercicio. El escenario ideal sería provocar un ligero déficit energético de unas 500kcal al día (no se recomienda que sea mayor por lo expuesto anteriormente) y un entrenamiento de alta intensidad (si tus características individuales de salud te lo permite).

El ejercicio de alta intensidad es eficaz en la pérdida de grasa y además ayuda a generar masa muscular.

No hay más misterios que un buen trabajo constante que te mantenga sano para siempre. Piensa en que si estás haciendo una dieta muy restrictiva… ¿va a ser para toda la vida? O cuando se acabe, ¿qué vas a hacer? No hay mejor apuesta que optar por una vida sana que puedas llevar para siempre, sin fecha de caducidad.

 (el dibujo es una forma gráfica para que ayude la compresión lectora. Los puntos simbolizan la grasa)

[/vc_column_text][vc_single_image image=”872″ img_size=”full”][/vc_column][/vc_row]