cuatro excusas para no hacer ejercicios

Excusas para no hacer ejercicio

Cuántos de nosotros no hemos escuchado alguna vez excusas para no hacer ejercicio. Excusas que damos tapando en realidad otros factores como la desimplicación, desmotivación o vagancia. Excusas para no hacer ejercicio que ni nosotros mismos nos las creemos. Pero son tantas las pocas ganas de hacer deporte que nos inventamos cualquier historia con tal de quedarnos en casa tumbados en el sofá.

Las malas excusas para no hacer deporte solo van a contribuir a tu vida sedentaria y a la larga te arrepentirás de no haber hecho algo cuando pudiste.

Las peores excusas para no hacer ejercicio.

Vamos a enumerar alguna de las excusas varias a las que recurrimos para saltarnos el entrenamiento:

  • Falta de tiempo: es la razón más nombrada. Evidentemente todas las personas tenemos tiempo libre que dedicamos a actividades de ocio, pero en muchas ocasiones no disponer de tiempo es más una percepción que una realidad. Si sabemos establecer prioridades y tenemos capacidad de organizarnos adecuadamente, podemos encontrar tiempo para practicar alguna actividad física. Al día pasamos un montón de rato revisando las redes sociales por ejemplo. Tal vez sería más oportuno dedicarle menos tiempo a esta tarea y añadirlo al tiempo de entrenamiento. Es un ejemplo de priorizar lo que más nos conviene.
  • Cansancio: muchos nos sentimos cansados al acabar nuestra jornada laboral sin embargo en muchos casos este cansancio es más mental que físico. En esta circunstancia hacer deporte nos ayuda a desconectar y a recuperarnos psicológicamente. No necesitamos tampoco que el nivel de esfuerzo sea abusivo ni en tiempo ni en intensidad. Si tienes un trabajo que necesitas estar activo no es necesario que el entrenamiento te provoque agujetas tan fuertes como que al día siguiente no puedas ni trabajar bien.
  • Pereza: en ocasiones sucede que da pereza ir al lugar de entrenamiento y cualquier excusa es buena para no cumplir; cualquiera por absurda que sea. En este caso te toca utilizar tu parte más racional y preguntarte cómo te vas a sentir mejor después de: haber ido a entrenar o haberte quedado en el sofá de casa. Sabes bien cual es la respuesta, así que levántate y vete al gimnasio.
  • Falta de nivel: hay personas que les da miedo hacer deporte porque al verse tan mal físicamente no se ven con la motivación de empezar la actividad física. Pero siempre es más saludable hacer ejercicio que no, no hacer ninguno por bajo que sea tu nivel físico. Empieza poco a poco y ves incrementando la intensidad a medida que te vayas sintiendo más cómodo.
Yo me dejo de excusas y hago deporte todos los días! - piopialo          
  • Desconocimiento sobre cómo empezar:  el miedo a lo desconocido es común en todos los humanos, pero no puede ser excusa para no enfrentarse a ello. Siempre podemos contar con el apoyo de un especialista que nos guíe para empezar. Bien sea en un gimnasio en clases dirigidas el instructor, en la sala libre de pesas habrá un monitor, si es un deporte en el que te ha iniciado un amigo o conocido ése puede ser nuestra guía, un preparador físico, entrenador personal… La información hoy en día es súper accesible así que esto ya no puede ser una excusa.
  • Edad: algunos piensan que ya no tienen edad para empezar ninguna actividad física pero en realidad es fundamental para todas las edades. No importa la edad que tengas, siempre estarás mejor si haces alguna actividad física que si no la haces.

¿Te suena algunas de éstas? Tenemos que ser más fuertes que nuestras propias excusas. Los beneficios del deporte son una lista interminable aunque aquí puedes ver algunos de los más destacados. Tienes que entender que el ejercicio no es un castigo si no todo lo contrario, el tiempo que dedicas a entrenar es un regalo que te estás haciendo a ti mismo. Tu eres la mejor inversión que jamás puedas hacer y no hace falta que te diga que haciendo ejercicio estás invirtiendo en ti.

Haz que sea una prioridad para ti disponer de ese tiempo, te lo tienes bien merecido. Aquí tienes unos trucos para que puedas congeniarlo mejor con el resto de cosas del día a día. Haz que encaje en tu día a día, encuentra la forma para que no haya excusas porque todos tenemos el derecho y la obligación cuidarnos un poco cada día.

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