despido trampolín a tu carrera

Un despido: posible trampolín

Si echo la vista atrás me doy cuenta que cada vez que pensé que me habían rechazado de algo bueno, en realidad me habían redireccionado a algo mejor.

Esto es algo que cuesta de entender en el mismo momento en el que sucede el rechazo pero que con distancia en el tiempo uno puede valorar positivamente. Os voy a explicar mi experiencia personal en relación a este tema y en concreto a mi vida laboral y personal.

A veces un despido se convierte en el trampolín de tu carrera. No tires la toalla, seguro que sale algo mejor!

Si te tiran al suelo, levántate y sigue!

Ahora justo se cumple 2 años que acontecieron estos hechos. Al volver de Australia, comencé a trabajar en una oficina haciendo de administrativa como había hecho durante años antes de irme a vivir a Australia.

El entorno de trabajo la verdad es que era deplorable pero debía estar contenta porque con la crisis la mayoría de personas simplemente querían un trabajo sin más.

No me sentía en posición de quejarme aunque en el fondo era lo que me hubiera gustado hacer.

Mi jefe era una persona bastante incapaz de desarrollar su puesto de trabajo y es algo de lo que me di cuenta al poco de empezar a trabajar con él.

La verdad, es que es un poco difícil intentar trabajar bien cuando el que manda no parece tener gran idea sobre cómo hacer las cosas.

La situación no iba a poder sostenerse demasiado en el tiempo y mi jefe decidió despedirme. Con el tiempo he llegado a pensar que tendría incluso miedo de que evidenciara de que él era muy incapaz de llevar el departamento adelante y que iba a trancas y barrancas gracias a otros trabajadores del departamento.

Un despido no es plato de buen gusto, y si os habéis visto en mi situación lo entendéis.  Conlleva cierta humillación, es un momento en que uno pasa vergüenza sentada ahí en recursos humanos; y aun sabiendo que no eres tú la inútil, marchas con cierto pesar.

Tanto es así, que aunque yo no quise que me afectara de alguna manera siempre te queda una espinita. Y en muchas ocasiones recordaba la situación con cierta angustia.

Me cuestionaba si realmente había sido mala trabajadora, si el despido me lo había ganado, tal vez tenía que haber tragado un poco más, quizás volví muy rebelde de Australia… otras veces me acordaba de lo mal que trabajaba mi jefe y del descontrol que había allí y me daba cuenta de que hice todo lo que podía hacer desde mi posición.

Un despido te hace sufrir y te hace sentir culpable, aunque no lo seas.

Pasado el mal trago, y sabiendo que al no tener nada no tenía nada que perder, me aventuré a dedicarme a aquello que había descubierto que me apasionaba y era ayudar a otros a encontrar su camino para una vida más sana.

Algo a lo que empecé a dedicarme en Australia haciendo de monitora de gimnasio y que me había hecho realmente feliz durante mi estancia allí.

Así que comencé mis estudios como entrenadora personal y como nutricionista deportiva a la vez que iba creando el blog anabelavila.com.

Dos años después, puedo decir que el hecho de que me despidieran fue lo mejor que me podían hacer porque si no hoy en día seguiría sentada en aquella oficina y este proyecto jamás hubiera visto la luz.

Hoy por hoy sé con certeza que no hubiera sido más feliz en mis puesto de trabajo que haciendo lo que hago hoy en día, que no puedo ni llamarlo trabajo porque lo siento como un hobby del que disfruto en cada momento.

Este post va dedicado a mi exjefe porque de haber sido un buen jefe yo hoy no sería tan feliz.

Un despido no puede terminar contigo. Un despido te abre nuevas oportunidades! - piopialo          

Y hace poco me enteré que habían despedido al que había sido mi jefe y la explicación que me dieron fue: por inútil. Bien, se cerró el círculo!!!!

Lo bueno es que el tiempo nos pone a todos en nuestro lugar, por lejos que parezca ese momento todo cae por su propio peso.

Y aunque quede feo, admito que sentí cierta satisfacción al saber que ya se habían quedado todas las cartas encima de la mesa y había quedado claro quién era quién.

Entendedme, no es que me alegre del mal ajeno, de que él esté sin trabajo porque a mi eso no me hace feliz, me alegra saber que se ha descubierto el pastel y que hay una posibilidad de que hayan pronunciado mi nombre y que por un momento hayan pensado que se equivocaron conmigo.

Básicamente este último hecho es el que me ha hecho reaccionar y conectarlo todo. El momento de bajón, con el de remontada, y con el del éxito.

Moraleja: Aunque hoy vivas una experiencia desagradable como la de un despido u cualquier otra, no sabes lo que tienes delante de ti por descubrir. No tengas miedo de los cambios aunque parezcan dolorosos al principio pueden llevarte a un sitio mejor que el que estabas.

Cuando estaba dolida porque había sido despedida, jamás me imaginé que conseguiría sentirme tan realizada haciendo otro trabajo, ni que un trabajo me pudiera hacer tan feliz.

Transforma esos rechazos en impulso para hacer algo mejor porque por difícil que te parezca ahora creerlo, puede ser y será algo mejor. Si yo lo hice, tu porqué no?

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1 thought on “Un despido: posible trampolín

  1. Mira Anabel, lo has clavado, me sucedió exactamente lo mismo que a ti y tal como lo describes, coincidimos hasta en el periodo de tiempo que hace de nuestros despidos, la única diferencia es el género, lo mío fue jefa, lo único que no ha pasado aún es que la redireccionen a otro destino pero, francamente me resbala.

    Y si, a mi, me hicieron el favor de mi vida porque de estar amargada y desgastandome psicológicamente pasé a sentirme libre y fuerte de nuevo, que es como yo soy, enérgica e inquieta, creativa y entusiasta. Y he podido retomar mi auténtica vocación y mi pasión.

    Ya, al fin, estoy haciendo lo que de verdad me gusta y me hace vibrar, a pesar de lo duras que puedan ser a veces las jornadas de trabajo.

    Ahora vivo de lo que me gusta, hago lo que se me da bien y disfrutó como una niña, en definitiva, he vuelto a ser Almudena, (la única persona sin la que no puedo vivir y a la que le había dado la espalda por tener un empleo y sueldo estable y un falso y decepcionante bienestar).

    Hemos ganado Anabel y vamos a disfrutarlo.

    Un abrazo.

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